Alghero · casco antiguo

Casco antiguo y baluartes de Alghero

El corazón catalán de Alghero, entre murallas aragonesas y campanarios góticos

✽ 5 min a pie del apartamento

Casco antiguo y baluartes de Alghero

Alghero es la única ciudad de Cerdeña donde todavía se habla catalán —aquí llamado *alguerés*— como lengua oficial. La razón es histórica: en 1353 la ciudad fue conquistada por el rey Pedro IV de Aragón, que expulsó a la población ligur y genovesa y la repobló con familias catalanas. Desde entonces el catalán es la lengua de la ciudad, hablada todavía hoy por cerca de una cuarta parte de los alguereses. Los baluartes —el sistema de murallas y torres del siglo XVI que rodea el casco antiguo— y las callejuelas empedradas del barrio antiguo son la herencia más visible de esta identidad única. Desde casa bastan cinco minutos a pie para entrar en otra época.

La ciudad catalana en el corazón de Cerdeña

La conquista aragonesa de 1353 marcó un giro radical: la vieja Alghero genovesa fue vaciada y llenada de familias catalanas venidas de Valencia y Barcelona. Durante cinco siglos la ciudad ha sido un enclave catalanohablante en una isla sardohablante, fenómeno único en Europa. La UNESCO ha reconocido el *alguerés* como patrimonio lingüístico. Todavía se oye en las pescaderías, en los bares del puerto, en los nombres de las calles (Carrer Major, Plaça Civica, Carrer del Teatre). En Pascua, la Setmana Santa sigue el rito catalano-aragonés, con procesiones que se celebran desde hace más de seis siglos.

Los baluartes al atardecer

Las murallas del casco antiguo se pueden recorrer a pie por un paseo marítimo fortificado que discurre junto al mar durante aproximadamente un kilómetro. Tres baluartes principales —Marco Polo, Magellano, Cristoforo Colombo— intercalados con torres cilíndricas y escaleras que bajan al puerto antiguo. Es aquí, en particular en el baluarte Magellano, donde los alguereses van a ver el atardecer: el sol cae tras Capo Caccia y tiñe de rosa la caliza de las torres. A lo largo de los baluartes se alinean bares, enotecas y restaurantes con las mesas directamente sobre el mar: el aperitivo en los baluartes es un rito irrenunciable para quien pasa unos días en Alghero.

Qué ver en el casco antiguo

Además de la catedral de Santa Maria (ficha dedicada en el carrusel), merecen la pena la iglesia de San Francesco con su claustro gótico-catalán (siglo XIV), la torre de San Giovanni, que acoge el museo de la ciudad, la torre de Porta Terra con vista panorámica desde la terraza, y la pequeña Piazza Civica, sede del Ayuntamiento. No hay que perderse Carrer Barceloneta, la calle de los coraleros con las tiendas tradicionales del coral rojo de Alghero, uno de los más apreciados del mundo. Para comer, la langosta a la catalana (hervida y aliñada con tomate, cebolla y aceite) es el plato emblema: se encuentra en los restaurantes del centro, 50–80 € por persona.

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