Stintino · Cabo norte de Cerdeña

Torre de Capo Falcone

La torre aragonesa del siglo XVI que domina el golfo de Asinara

✽ 15 minutos a pie o en bici de la villa

Torre de Capo Falcone

La torre de Capo Falcone es el punto más alto y fotografiado del norte de Cerdeña: una torre cilíndrica aragonesa construida en 1572 en el extremo del promontorio, a unos 195 metros sobre el nivel del mar. Desde aquí la mirada abarca todo el golfo de Asinara: La Pelosa justo debajo, la Isola Piana enfrente, la silueta oscura de la Asinara en el horizonte y, en los días despejados, incluso Córcega. Es uno de los lugares más bonitos para el atardecer de toda Cerdeña, y se llega a pie desde la villa en poco más de un cuarto de hora.

La torre y el sistema defensivo aragonés

La torre fue construida en 1572 por los aragoneses como parte del sistema de torres costeras que rodeaba toda Cerdeña para proteger los pueblos de las incursiones de los piratas berberiscos. Desde Capo Falcone, las hogueras nocturnas avisaban a la torre de La Pelosa, abajo, y a la de Porto Torres de la aproximación de naves enemigas. La estructura, de piedra de traquita local, tiene planta circular de siete metros de diámetro y se conserva íntegra en la parte baja: la cima se derrumbó a lo largo de los siglos, pero sigue visible la plataforma para el cañón que defendía la entrada del golfo. Junto con la torre de La Pelosa y la Isola Piana, forma un tríptico defensivo único en Cerdeña.

El sendero y las vistas

Desde la villa se toma el camino de tierra que sube hacia el cabo: el sendero está bien trazado, con pendiente suave en los primeros quinientos metros y un último tramo más empinado entre rocas graníticas, enebros y jaras. Dura unos veinte minutos a pie, diez a buen paso o en bici hasta el aparcamiento de abajo. A lo largo del recorrido se atraviesa el monte bajo mediterráneo perfumado de siempreviva e hinojo silvestre, con vistas cada vez más amplias a medida que se sube. En primavera florecen las orquídeas silvestres y los pequeños lirios sardos. Una vez arriba, un banco de madera permite sentarse y disfrutar de la panorámica de 360°: al norte la Asinara con sus calas, al este el golfo de Asinara hasta Castelsardo, al oeste la Isola Piana, al sur la silueta del pueblo.

Cuándo ir y qué llevar

El mejor momento es la última hora de la tarde: subir una hora antes del atardecer regala la luz rasante sobre las rocas y el horizonte que se tiñe de rosa y oro tras la Asinara. En verano, evitad las horas centrales (12:00–16:00): no hay sombra natural y el calor es intenso. En primavera y otoño el paseo es perfecto en cualquier momento. Qué llevar: zapatillas deportivas o sandalias cerradas (el tramo final es rocoso), al menos medio litro de agua por persona, una sudadera ligera para el viento del atardecer, cámara de fotos. Acceso libre y gratuito, siempre abierto. La torre no se puede visitar por dentro —es un monumento histórico protegido—, pero el valor del lugar es la panorámica desde la base. Apto también para niños mayores de seis años; no recomendable con carrito más allá del aparcamiento de abajo.

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